¿Cuánto cuesta integrar el ERP con la web? Lo decide tu ERP, no tu web
El precio de una integración lo fija lo que el sistema del otro lado deja hacer, más que quien la construye. Los cinco factores que lo mueven, por qué la frescura de los datos es el más caro y el coste continuo que suele quedarse fuera del presupuesto.
Respuesta corta
Lo determinante es qué deja hacer tu ERP, mucho más que tu web. Un sistema con API completa y documentada, unos pocos flujos de datos y tolerancia a que las cosas se actualicen cada hora es un proyecto acotado. Un ERP veterano que solo admite ficheros, con datos sucios y exigencia de tiempo real, es otro. Los cinco factores son: qué expone el sistema, cuántos flujos y en qué sentido, con qué frescura, en qué estado están los datos y qué volumen mueven.
Por qué aquí una tarifa engaña todavía más
En una web, al menos, las dos partes ven lo mismo. En una integración, el coste lo decide un sistema que el proveedor aún no ha visto. Depende de su ERP, su versión, su licencia y las decisiones que tomó quien lo implantó hace ocho años.
Por eso cualquier «integramos tu ERP desde X €» es una cifra sobre algo que no se ha mirado. Lo serio es hacerlo al revés. Primero se comprueba qué deja hacer el sistema y de ahí sale el alcance. Ese orden es también lo que hace comparables dos presupuestos.
Los cinco factores que mueven el precio
1. Qué expone el sistema del otro lado
Es el factor dominante, y no depende de ti. Hay cuatro vías (API, acceso a base de datos, intercambio de ficheros y middleware) y cada una tiene su coste y su riesgo. Una API completa y documentada es el mejor caso; un ERP que solo admite importaciones validadas obliga a construir alrededor. Aquí tienes las cuatro vías en detalle, con sus contrapartidas.
El caso que más sorprende es que una API incompleta puede salir más cara que ninguna API. Cubre el 70 % y el 30 % restante hay que resolverlo por otro camino, así que acabas con dos mecanismos en lugar de uno.
2. Cuántos flujos y en qué sentido
Cada dato que viaja es un flujo, y cada sentido cuenta aparte: catálogo del ERP a la web, pedidos de la web al ERP, stock, tarifas, clientes, facturas. Bajar datos suele ser sencillo; subirlos al ERP es donde está el trabajo, porque hay que validar antes de escribir en el sistema que sostiene la administración.
La palanca de coste más potente es la misma que en cualquier proyecto. Se empieza por el flujo que más duele y se amplía después, en lugar de conectarlo todo de golpe.
3. Con qué frescura
Es el factor más caro y el que más se decide a la ligera. No cuesta lo mismo publicar el stock «de hace una hora» que impedir vender en tiempo real lo que no hay. Lo primero es una sincronización programada; lo segundo obliga a consultar en vivo y a decidir qué pasa cuando el ERP no contesta.
Antes de pedir presupuesto, pon por escrito la frescura que necesita cada dato. Casi siempre es menos exigente de lo que parece, y ahí es donde se ahorra.
4. En qué estado están los datos
Los datos de origen nunca son limpios. Referencias que no existen, unidades de venta inconsistentes, clientes duplicados, formatos de fecha que se interpretan al revés. Una integración seria no se tumba con el primer registro malo: lo aparta, lo notifica y sigue.
Esa validación y esa cuarentena son trabajo, y es lo que separa una integración que aguanta de una que hay que vigilar a mano cada lunes. Es también lo primero que desaparece de un presupuesto barato.
5. Qué volumen mueve
Doscientos pedidos semanales y doscientos mil registros de catálogo no son el mismo problema técnico. El volumen decide si vale una sincronización completa cada noche o hace falta mover solo lo que ha cambiado, con su control de estado.
Tres tamaños de integración
Sin cifras, porque el mismo ERP puede convertir en dos trabajos muy distintos lo que parece el mismo proyecto. Pero sí con la escala, que es lo que necesitas para plantearlo a dirección.
| Tamaño | Ejemplo típico | Qué lo define |
|---|---|---|
| Integración acotada | Stock y precios del ERP a la tienda online | Uno o dos flujos, en un solo sentido, con sincronización periódica |
| Integración operativa | Catálogo, stock, pedidos y clientes entre ERP y web | Varios flujos y en los dos sentidos, con validación, alertas y reintentos |
| Ecosistema conectado | ERP, tienda, portal de distribuidores y documentos | Varios sistemas y reglas comerciales propias, desplegado por fases |
En la primera conversación te decimos en cuál de los tres estás y qué habría que comprobar de tu ERP antes de poner un precio.
El coste que se queda fuera del presupuesto
Una integración nunca está terminada, y no por mala construcción. Es que el otro lado cambia. El ERP se actualiza, la tienda migra de versión, el negocio añade un canal, alguien crea un campo nuevo. Si nadie la vigila, el día que se rompe lo descubres por un cliente.
Por eso una integración se contrata con alguien detrás. En nuestro caso vive dentro de mantenimiento y evolución, y en proyectos con varios frentes abiertos suele tener más sentido dentro de un partner tecnológico que como encargo suelto.
Al comparar presupuestos, pregunta siempre qué pasa el día después de la entrega. Si la respuesta es «ya nos dirás», el presupuesto está incompleto.
Cómo pedir presupuesto para que te sirva
- Lista los sistemas y su versión. ERP, tienda, CRM, facturación. La versión importa más que el nombre.
- Lista los datos y su sentido, uno por línea.
Catálogo, ERP → web.Pedidos, web → ERP. - Di la frescura de cada uno. «Cada noche» y «en cuanto cambie» son precios distintos.
- Di quién manda cuando los dos sistemas discrepen, porque van a discrepar. Casi siempre recomendamos que el ERP mande en precios, stock y clientes, y la web en lo que nace en ella.
- Pregunta qué pasa con los datos que llegan mal. Si la respuesta no menciona validación ni avisos, sigue preguntando.
Si no puedes rellenar esa lista, empezar por ahí ya es medio proyecto. Y cuando hay varias opciones encima de la mesa y ninguna clara, un análisis con alcance y entregable cerrados convierte la duda en un documento con el que pedir presupuesto a quien quieras.
¿Y si el ERP no deja hacer nada?
Pasa menos de lo que la gente teme. Casi cualquier ERP se puede integrar, incluso sin API moderna, porque siempre hay alguna vía, como las exportaciones programadas, las importaciones validadas o un acceso de lectura controlado.
Lo que sí puede pasar es que la vía disponible sea más cara de lo que el problema justifica. En ese caso, lo honesto es automatizar lo que se pueda alrededor, o replantear el proceso antes de tocar ningún sistema. También te lo diremos.
Sobre el autor
Oscar Blanco
Fundador y responsable técnico de MUROSOFT
Ingeniero informático y desarrollador de software para empresas, con más de una década construyendo sistemas de gestión, integraciones y aplicaciones. En MUROSOFT analiza el proceso antes que la tecnología: qué se hace hoy, qué cuesta y qué merece la pena automatizar. Trabaja de forma directa con quien va a usar el sistema, sin capas intermedias entre el problema y quien lo resuelve.