¿Partner tecnológico o programador interno? Cómo decidir
La duda clásica cuando una pyme necesita capacidad técnica estable es si contratar a alguien o externalizar con cabeza. El coste de cada opción, qué resuelve cada una y el modelo híbrido que suele ganar.
Respuesta corta
Contratar interno compensa cuando hay trabajo técnico continuo para llenar una jornada y, además, alguien capaz de dirigirlo. Un partner tecnológico compensa cuando necesitas criterio senior y capacidad estable pero tu volumen no llena (todavía) un puesto, o cuando te falta dirección además de manos. La comparación tiene dos trampas: el coste de un empleado va mucho más allá del sueldo, y un programador solo, sin dirección técnica, es una decisión de riesgo, no de ahorro.
Primero, qué problema estás resolviendo
Detrás de «¿contrato o externalizo?» hay tres necesidades distintas que conviene separar:
- Ejecución. Alguien que programe lo que ya sabéis que hay que hacer.
- Dirección. Alguien que decida qué hay que hacer, evalúe opciones y priorice.
- Continuidad. Que los sistemas evolucionen y no dependan de nadie insustituible.
Un programador interno cubre la primera. Las otras dos solo las cubre si contratas un perfil muy senior, que es otro fichaje, con otro coste y otra dificultad. La mayoría de las pymes que se hacen esta pregunta necesitan las tres a la vez, y por eso la comparación simple engaña.
El coste real de cada opción
Contratar interno: el sueldo es solo el principio
Al salario bruto súmale la seguridad social, el tiempo de selección (y el riesgo de fichar mal en un mercado donde evaluar talento técnico sin ser técnico es una lotería), los meses de adaptación, la formación continua y las herramientas. Y súmale lo que casi nunca se presupuesta, el coste de dirigirlo. Un programador sin nadie que priorice y revise su trabajo produce software que solo él entiende, en la dirección que él decide.
Luego está el riesgo estructural de depender de una sola persona. Llegan unas vacaciones, una baja o la oferta que le hacen a los dos años, y tu empresa descubre que todo su software vive en una cabeza que se va. Es la señal 4 de nuestro diagnóstico de software heredado, fabricada en casa.
Partner tecnológico: capacidad sin estructura
Con un partner pagas por lo que se hace, con dirección, desarrollo y evolución según lo que pida cada momento y cada encargo presupuestado antes de empezar. No hay proceso de selección ni riesgo de fichaje fallido, y lo que se hace queda documentado y es tuyo, en lugar de vivir en la cabeza de quien lo programó. La contrapartida es que no está en tu oficina a jornada completa. Si necesitas presencia física diaria o un volumen alto sostenido, el modelo se queda corto.
La tabla de decisión
| Tu situación | Opción con más sentido |
|---|---|
| Trabajo técnico continuo que llena una jornada + alguien que lo dirija | Interno |
| Decisiones técnicas frecuentes sin criterio propio + proyectos intermitentes | Partner |
| Necesitas presencia física diaria en tu operativa | Interno (o híbrido) |
| Software del que depende el negocio, sin repuesto documentado | Partner (el conocimiento queda documentado) |
| Volumen creciente que aún no llena un puesto | Partner ahora, interno cuando lo llene |
| Ya tienes técnico interno saturado o junior | Híbrido (partner como refuerzo senior y dirección) |
El modelo híbrido (el final feliz más frecuente)
Las dos opciones se combinan bien, y hay tres maneras que vemos funcionar:
- Partner primero, interno después. El partner ordena la base y documenta. Cuando el volumen lo justifica, te ayuda a definir el puesto, a seleccionar con criterio técnico y a hacer el traspaso. Contratar bien es mucho más fácil con alguien técnico de tu lado.
- Interno para el día a día, partner para lo grande. Tu técnico sostiene la operativa, y los proyectos que le vienen grandes (una integración seria, una plataforma) se hacen juntos, de modo que aprende en el proceso.
- Interno con dirección externa. Un buen ejecutor en plantilla y la función de CTO externo marcando arquitectura y prioridades.
Un partner serio ve tu contratación interna como un posible éxito del plan. Si te encuentras con uno que la desincentiva, ya sabes qué está protegiendo.
Las dos preguntas que cierran la decisión
- ¿Hay trabajo técnico bien dirigido para una jornada completa, todos los meses? Si dudas, la respuesta es no, y lo barato es empezar con capacidad externa y medir.
- ¿Quién dirige? Si la respuesta es «el propio programador», estás delegando la estrategia tecnológica de tu empresa en la persona que acabas de contratar para ejecutarla. A veces sale bien, pero como plan es un volantazo.
Sobre el autor
Oscar Blanco
Fundador y responsable técnico de MUROSOFT
Ingeniero informático y desarrollador de software para empresas, con más de una década construyendo sistemas de gestión, integraciones y aplicaciones. En MUROSOFT analiza el proceso antes que la tecnología: qué se hace hoy, qué cuesta y qué merece la pena automatizar. Trabaja de forma directa con quien va a usar el sistema, sin capas intermedias entre el problema y quien lo resuelve.